Un encargo privado con un objetivo muy concreto: decidir. Antes de comprar un solo mueble, la propiedad quería ver el ambiente —el primer mood de la casa— y tener con qué comparar.
El valor de esta vivienda estaba en las vistas, así que el interiorismo se plantea desde ahí: el paisaje mediterráneo entra en la casa y el dentro y el fuera acaban leyéndose casi como un único ambiente. El registro es el del lujo discreto, pocos gestos y materiales que no compiten con lo que se ve por la ventana.
Se hizo en dos fases: primero el comedor, en 2023, y después el dormitorio, en 2024.